Hace cuestión de un mes estuve viendo un documental sobre la elaboración y minuciosa confección del R.R.Phantom. De sobra es conocido que la marca/empresa Rolls-Royce únicamente fabrica unidades por encargo, pudiendo "crear" un vehículo a medida. Es infinita la posibilidad de adecuar los diferentes elementos que componen el Phantom. La primera peculiaridad con la que una persona de a pie se encuentra es que el vehículo que vamos a adquirir aún no está realizado. No hay nada creado todavía. No es una posibilidad, si no un deber, la elección de todos los engranajes que compendian el Phantom. Si bien es cierto que nosotros, ciudadanos de tercera o cuarta división, únicamente podemos escoger la pintura -entre 15 modelos diferentes aprox.-, el número de puertas o si deseamos tener volante multifunción o no, a la hora de ir a comprar nuestro R.R podremos determinar qué color queremos, que acabado deseamos, el material de la tapicería e, incluso, qué artilugio queremos introducir en el maletero (desde un arcón para congelados hasta un terrario con dos iguanas). De esta forma, tal y como indican en el documental, nadie en el mundo tiene un Phantom exactamente igual que otro.

Es curioso ver cómo, en el proceso de elaboración de la fábrica de Rolls-Royce, el factor humano es imprescindible. No solo en cuestión de supervisión y ajuste de maquinaria, si no en la misma creación y montaje. Tanto es así, que la línea decorativa final que dibuja el contorno de toda la carrocería -elemento que incluyen todos los Phantom, como marca de la casa- la realiza un solo hombre, sin ayuda de maquinaria ni elementos especiales. Únicamente pintura y un pulso prodigioso.

En definitiva, tras ver el documental, los conceptos de precio y valor se unifican en una máquina cuasi-perfecta: Un poderoso caballo real.

Ver el documental (46 min. aprox). Pinche aquí