Este documental nos inspira una interesante discusión tecnológica y social. El automóvil a gasolina, columna vertebral de la sociedad de mercado estadounidense, tocó techo en Los Ángeles de 1990...Una ciudad tan contaminada que sus autoridades tuvieron que decretar una ley según la cual las principales marcas del país debían ofrecer una alternativa de 0 emisiones.

Antes de que el cambio climático saliera de las caballerizas como caballo de batalla de toda una nueva forma de proyectar la presencia humana en el planeta, ya teníamos en ciernes todo un juego de poder circulando ante el coche eléctrico.

La polémica está servida: A los escépticos de las tecnologías verdes les sorprenderá saber que el coche eléctrico no es una abominación de los hippies sino más bien el primo hermano del coche de gasolina, de hecho, una tecnología que no se habrió camino por razones mercantiles, no tecnológicas.

Otra cuestión para ponerles los dientes bien largos al antiguo régimen de la tecnología es que el coche eléctrico es más eficiente energéticamente, ello significa que aunque obtengamos la electricidad por medios "sucios", se ensucia menos que con el motor de explosión. Por otro lado, la aceleración del vehículo es fácilmente mayor, sin necesidad de tener un técnico de ferrari limando cada aspereza del motor.

Por otro lado tenemos el hecho del ahorro en combustible, que si ya era presente en los 90...imaginaros hoy en día.

La falta de autonomía, únicamente 192 km, es una de las razones principales de los fetichistas de la palanca de cambios. Aunque debe decirse que el long way home es un fenómeno poco frecuente (y sobretodo en europa) por no decir que es un dato ampliamente mejorable. Ya que 192 km de autonomía son los conseguidos por el primer modelo eléctrico de GM... un modelo que no querian producir, un modelo que persiguieron por destruir y un modelo que les costó millones de dólares de pleitos y campaña que terminaron como casi todas las historias donde ley se enfrenta a dinero: Gana el dinero.

Por lo demás, debemos aprovechar la discusión ya que, nos guste o no, el motor eléctrico estará al otro lado de nuestros pedales en cuestión de décadas. Nuevos acumuladores, células de combustible...las tecnologías de almacenaje de energía pronto desbancarán a la garrafa de gasofa.

Aprovechando la salida al mercado de toda una serie de coches 100% eléctricos por parte de Renault. Supongo que como reacción a un mercado en crisis de ventas.

De modo que abro discusión: Una discusión que no se tenía desde que los partidarios del caballo decían que la autonomía del automóvil era pequeña, los terrenos por los que podía ir pocos, los problemas que podía dar muchos...una actitud que deberemos combatir los llamados innovadores, ya que sin éstos seguiríamos yendo a caballo, lo cual no está tan mal para los románticos, pero creo que de estos quedamos pocos...

Como siempre, mi orientación personal toma parte en aquellos que buscan soluciones, no en aquellos que se conforman con las excusas.